EJERCICIO FÍSICO SISTEMÁTICO Y SUS EFECTOS SOBRE LA CONCENTRACIÓN DE TRIACILGLICEROLES (TAG), C-HDL Y PARÁMETROS METABÓLICOS Y RESPIRATORIOS
En vista de que las enfermedades metabólicas y cardíacas son la causa de muerte principal en muchos países se ha tomado en consideración y de forma terapéutica al ejercicio físico, tanto para personas activas como sedentarias, personas de la tercera edad, obesos, pacientes diabéticos o síndromes asociados, haciendo énfasis a este último principalmente por las consecuencias metabólicas que amerita, como consecuencia de los factores de riesgo asociado a las enfermedades, las variables que se describen a continuación pueden ser modificables de acuerdo a los diferentes indicadores como son el consumo máximo de oxígeno, lipoproteínas en especial la HDL, tasa de intercambio respiratorio e indicadores antropométricos.
Si bien es cierto que la obesidad, es el exceso de tejido adiposo y que tiene como consecuencia enfermedades metabólicas y cardíacas, se han tomado varios indicadores como el IMC y % de grasa corporal para medir parámetros antropométricos en estos individuos. El índice de masa corporal (IMC) es un parámetro fácilmente calculable y útil a la hora de determinar la condición de obesidad en una persona sedentaria; sin embargo, no puede medir los efectos del ejercicio en las personas, por tanto no puede considerarse como un indicador fiable en este caso.
El porcentaje de grasa corporal, es un dato mucho más específico y que sí es sensible al ejercicio físico. Como base teórica tenemos que en una persona en reposo, el cuerpo metaboliza mucho más el tejido muscular que el tejido graso, aproximadamente solo el 4% del gasto calórico diario vendría del metabolismo del tejido graso, mientras que un 24% del gasto calórico diario sería aportado por el metabolismo del tejido muscular; si una persona realiza ejercicio, se favorece el desarrollo del tejido muscular, previniendo el aumento de la grasa corporal, además aumenta la demanda de energía y de esta manera se metaboliza más el tejido graso; los indicadores antropométricos son capaces de detectar estos cambios en personas que realicen y no realicen ejercicio.
En referencia a los indicadores lipídicos como son principalmente la HDL y los TAG son modificables en comparación con otros lipoproteínas que se mantiene sin alteración alguna durante el ejercicio, sin embargo, las diferentes enzimas que hidrolizan y esterifican a los componentes de las lipoproteínas se encuentran alteradas en individuos no entrenados y entrenados, es decir, en una persona que se encuentre constantemente en una actividad física moderada los valores de la HDL están aumentados y los TAG disminuidos, dado que depende de la rutina de ejercicio y la frecuencia del mismo.
En otras circunstancias, como ocurre en las personas sedentarias es importante destacar que un descenso de las HDL, se debe principalmente a una disminución de LPL y aumento de lipasa hepática de lipoproteínas(LHL), ocurre lo contrario en las personas con una actividad moderada que disminuye el catabolismo de la HDL y así aumenta esta lipoproteína en el plasma . Esto tiene una justificación ya que se ha comprobado que el ejercicio con un gasto calórico de 500 kj/h promueve la síntesis y la transcripción genética de LPL, así como también la formación de apo A1 de HDL , HDL naciente y aumento de la actividad de LCAT, pero la disminución paulatina y gradual de la síntesis de esta enzima se corresponde en el momento en que la persona termina el entrenamiento por un lapso comprendido de 6 a 7 días aumentando el porcentaje de TAG en el plasma .
Otro indicador a tomar en cuenta sería el volumen de consumo máximo de oxígeno, ya que con éste puede determinarse la capacidad oxidativa total del organismo; este valor es importante ya que con él puede medirse la cantidad de ejercicio que realiza una persona, por ser directamente proporcionales; también es directamente proporcional a los niveles de HDL en la sangre. Sin embargo, este indicador no surtiría efecto en personas que no pueden realizar ejercicio (personas sedentarias), ya que no puede medirse en reposo sin que de resultados significativos; para el caso de estas personas se puede medir la producción de dióxido de carbono a partir de oxígeno, en un parámetro conocido como tasa de intercambio respiratorio (TIR); puede medirse en ejercicio o reposo, cuando la TIR se encuentra alto, significa que es mayor la metabolización de carbohidratos, y cuando se encuentra bajo significa que es mayor la metabolización de lípidos; las personas obesas oxidan más carbohidratos que lípidos y, por ende, poseen una TIR alto; a pesar de esto, actualmente no se considera a la TIR como un indicador aplicable para el efecto de ejercicio físico en el metabolismo, y por esto no se le puede considerar como un indicador para medir los riesgos de padecimiento de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
Queda demostrado entonces, por los efectos que tiene la realización de ejercicio físico sobre los indicadores mencionados, que establecer una rutina de ejercicio físico reduce los riesgos de contraer enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
En vista de que las enfermedades metabólicas y cardíacas son la causa de muerte principal en muchos países se ha tomado en consideración y de forma terapéutica al ejercicio físico, tanto para personas activas como sedentarias, personas de la tercera edad, obesos, pacientes diabéticos o síndromes asociados, haciendo énfasis a este último principalmente por las consecuencias metabólicas que amerita, como consecuencia de los factores de riesgo asociado a las enfermedades, las variables que se describen a continuación pueden ser modificables de acuerdo a los diferentes indicadores como son el consumo máximo de oxígeno, lipoproteínas en especial la HDL, tasa de intercambio respiratorio e indicadores antropométricos.
Si bien es cierto que la obesidad, es el exceso de tejido adiposo y que tiene como consecuencia enfermedades metabólicas y cardíacas, se han tomado varios indicadores como el IMC y % de grasa corporal para medir parámetros antropométricos en estos individuos. El índice de masa corporal (IMC) es un parámetro fácilmente calculable y útil a la hora de determinar la condición de obesidad en una persona sedentaria; sin embargo, no puede medir los efectos del ejercicio en las personas, por tanto no puede considerarse como un indicador fiable en este caso.
El porcentaje de grasa corporal, es un dato mucho más específico y que sí es sensible al ejercicio físico. Como base teórica tenemos que en una persona en reposo, el cuerpo metaboliza mucho más el tejido muscular que el tejido graso, aproximadamente solo el 4% del gasto calórico diario vendría del metabolismo del tejido graso, mientras que un 24% del gasto calórico diario sería aportado por el metabolismo del tejido muscular; si una persona realiza ejercicio, se favorece el desarrollo del tejido muscular, previniendo el aumento de la grasa corporal, además aumenta la demanda de energía y de esta manera se metaboliza más el tejido graso; los indicadores antropométricos son capaces de detectar estos cambios en personas que realicen y no realicen ejercicio.
En referencia a los indicadores lipídicos como son principalmente la HDL y los TAG son modificables en comparación con otros lipoproteínas que se mantiene sin alteración alguna durante el ejercicio, sin embargo, las diferentes enzimas que hidrolizan y esterifican a los componentes de las lipoproteínas se encuentran alteradas en individuos no entrenados y entrenados, es decir, en una persona que se encuentre constantemente en una actividad física moderada los valores de la HDL están aumentados y los TAG disminuidos, dado que depende de la rutina de ejercicio y la frecuencia del mismo.
En otras circunstancias, como ocurre en las personas sedentarias es importante destacar que un descenso de las HDL, se debe principalmente a una disminución de LPL y aumento de lipasa hepática de lipoproteínas(LHL), ocurre lo contrario en las personas con una actividad moderada que disminuye el catabolismo de la HDL y así aumenta esta lipoproteína en el plasma . Esto tiene una justificación ya que se ha comprobado que el ejercicio con un gasto calórico de 500 kj/h promueve la síntesis y la transcripción genética de LPL, así como también la formación de apo A1 de HDL , HDL naciente y aumento de la actividad de LCAT, pero la disminución paulatina y gradual de la síntesis de esta enzima se corresponde en el momento en que la persona termina el entrenamiento por un lapso comprendido de 6 a 7 días aumentando el porcentaje de TAG en el plasma .
Otro indicador a tomar en cuenta sería el volumen de consumo máximo de oxígeno, ya que con éste puede determinarse la capacidad oxidativa total del organismo; este valor es importante ya que con él puede medirse la cantidad de ejercicio que realiza una persona, por ser directamente proporcionales; también es directamente proporcional a los niveles de HDL en la sangre. Sin embargo, este indicador no surtiría efecto en personas que no pueden realizar ejercicio (personas sedentarias), ya que no puede medirse en reposo sin que de resultados significativos; para el caso de estas personas se puede medir la producción de dióxido de carbono a partir de oxígeno, en un parámetro conocido como tasa de intercambio respiratorio (TIR); puede medirse en ejercicio o reposo, cuando la TIR se encuentra alto, significa que es mayor la metabolización de carbohidratos, y cuando se encuentra bajo significa que es mayor la metabolización de lípidos; las personas obesas oxidan más carbohidratos que lípidos y, por ende, poseen una TIR alto; a pesar de esto, actualmente no se considera a la TIR como un indicador aplicable para el efecto de ejercicio físico en el metabolismo, y por esto no se le puede considerar como un indicador para medir los riesgos de padecimiento de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
Queda demostrado entonces, por los efectos que tiene la realización de ejercicio físico sobre los indicadores mencionados, que establecer una rutina de ejercicio físico reduce los riesgos de contraer enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
Referencias Bibliográficas